Sábado, 28 Enero 2012. La expedición llegó a Alcalá de Guadaira, ciudad Sevillana en la cual nos ibamos a alojar esa noche. Los integrantes, Prida, Lupe, Kenny (nuestro Perro) y un servidor, dejamos las maletas en el hotel y nos dirigimos a casa de la mejor familia de Alcalá, Los Acosta (parece nombre de serie).
Después de una agradable cena con Los Acosta, no fuimos al hotel a descansar. Aunque eso del descanso fue relativo. Sobre las 2:00 de la madrugada, un grupo de Rusos, de un grupo de baile que se alojaban en nuestro hotel, llegaron alegres gritando y cantando al son del Vodzka, pisoteando el suelo de madera y despertándome del profundo sueño en el que me había embarcado.
El despertador sonó temprano, a las 7:00. Una ducha y bajamos a desayunar, donde un par de Rusos trasnochadores o madrugadores, según se mire, tomaban algo del bufet libre y charlaban con cara de morriña de la Madre Patria.
Terminamos el desayuno, recogimos las maletas y nos dirigimos junto con Lupe y Kenny, a recoger a Francisco y a la Pepa. Juntos salimos dirección a la Isla de la Cartuja para empezar esta nueva aventura.
Llegamos al estadio, tras saludar a los compañeros de Villanueva Corre, nos dirigimos a por los dorsales. Un poco de calentamiento, estiramientos y a la salida.
Allí había un Nota (como dicen los sevillanos), con un micro, que se acercó a Prida y leyendo en su camiseta, El Hijo del Viento, le dijo - Ojúuuu Killo eso es verdad o es para intimidar. Prida con su típico tono sarcástico le respondió. - Un poco de todo.
La salida fue puntual, a las 11:00 de la mañana. Como siempre en el kilómetro 2 ya no veía a Prida así que me puse mi música y me marqué mi ritmo. Todo fue muy bien, llegué al kilómetro 10 e iba por debajo de los 50 minutos.
Venga Guerrú que en esta nos coronamos - iba pensando. Fue llegando al 12 cuando sentí, como dijo Forrest Gump - Algo que me mordía en el culo. No le eché mas cuentas, aflojé un poco el ritmo y seguí por los caminos de lo que fue la Expo del 92.
Un poco más adelante me empezaron a pasar caras conocidas de otras medias y por supuesto paisanos Serones, como Carmen y Jose de apedales. Un saludito, golpecito en la espalda... que tal, os veo fuertes pero yo seguí a lo mío.
Llegué al km 15 con buena sensación de cardio, pero las piernas no me respondían. El "muerdo en el culo", apenas lo notaba pero las tibias veía como cada vez se cargaban más. Un poco de agua y venga, que ya queda menos.
Fue llegando al km 20, enfilando el túnel que me llevaba directo al Estadio de la Cartuja cuando sentí, como si una flecha envenenada me alcanzase el talón, y al igual que Aquiles, el tendón que lleva su nombre, me daba una advertencia seria. Los dedos se me encogieron hacia dentro de la zapatilla, dejándome sin fuerzas gritando agarrado a una alambrada.
Dos chicos de la organización se me acercaron, y con su "gracioso" acento sevillano me dijeron - Killo, ¿llamamos a una ambulancia?. Les miré con el semblante desencajado y les dije - Ni se te ocurra, pa' un kilómetro guarro que me queda, lo termino aunque sea con los cojones.
Dándose por enterados, me animaron a seguir y terminé a duras penas esta Media de la Isla de la Cartuja.
Entré en el estadio e intenté olvidar un poco todo lo pasado, disfrutando de ese majestuoso edificio, recordando cuando estuvimos los amiguetes de la pandilla, ChusBor, Calatrava, El Porri, Jincho y yo en el concierto de Heroes del Silencio. Oliendo el ambiente y escuchando como Francisco, la Pepa, Mi Lupilla y Kenny me animaban desde la grada.
Al final el tiempo no fue tan malo, para todo lo que pasé, 2:08:18. El amigo Prida quedó mucho mejor 1:48:02.
¿Sensaciones?. Buenas de Cardio, malas en las piernas.
¿El muerdo en el culo?. Una rotura fibrilar en el glúteo, que el amigo Manu de Acusalud de Villanueva me lo trató, y a día de hoy me encuentro bastante bien, con ganas de afrontar nuestro próximo reto.
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