martes, 30 de agosto de 2011

El Infierno del Valdigüelo - Nuestra primera media.

En la crónica de hoy, quiero dejar un poco apartado el tono jocoso y un tanto irónico, habitual en mí. Me gustaría plasmar mis sensaciones y describiros los momentos que vivimos en esta, nuestra primera media maratón de Valdigüelo.

El despertador sonó sobre las 7:00 h, no había dormido en toda la noche. Muchos nervios y poco descanso. Dani, nuestro anfitrión, nos llevó a desayunar a Monica, Prida y a mí al típico bar de carretera, con variedad de tostadas y churros.

Tras un "ligero" desayuno, y algunas preguntas de otros corredores que se fueron juntando en el mismo lugar, nos dirigímos a la finca de San Isidro, donde comenzaría nuestra primera y quizás de las más duras medias que correremos nunca.





Llegamos de los primeros, empezamos a calentar y estirar mientras llegaba el resto de la expedición: Lolo, Vero y mi Lupilla con nuestro perro Kenny. Unas risas, un poquito de coñas y nos colocamos en la salida. Tras los últimos consejos de Paco, el organizador del evento, a las 9:10h empezó nuestra aventura.



Todo trascurrió tranquilo en los primeros 3 km, sensaciones normales. Yo no salí con buen cuerpo, a Prida se le veía que iba más suelto que yo, no se si era porque ya conocía el terreno, porque había descansado mejor que yo, o simplemente porque iba a disfrutar de esa experiencia. En el fondo ahora que me autoevaluo, creo que yo lo que tenía era miedo e inseguridad. Esa sensación fue la que en el kilómetro 6 me traicionó.

De repente el camino pasó de ser un falso llano a ser una pendiente bastante importante. Vi como muchos corredores iban "callendo" y tenían que subir andando. La cabeza poco a poco iba alcanzando la cima, y conforme lo veía desde abajo me agobiaba ver todo lo que quedaba, quizás eso fue lo que hizo que mis piernas flojearan y se bloqueasen. En condiciones normales a los 6 kilómetros aun ni hemos terminado de poner la máquina a punto. Pero en esta ocasión se me vino la cuesta encima. Vi como Prida me decía - ¡ánimo Pedrito que ya estamos arriba y ahora viene una cuesta abajo en la que podemos respirar! - pero sus palabras no eran lo suficiente para que mis piernas reaccionasen. Decidí entonces aflojar, tomar un poco de glucosa y agua. Respiré profundamente, y tras un par de minutos interminables, empecé de nuevo a trotar.

Alcanzamos la cumbre de unos 685m en unos 36 min, un tiempo bastante bueno, y comenzamos la bajada hacia La Morera. El descenso fue muy duro para las piernas, ya que la bajada era muy fuerte, nos dejaba al borde de los 300 m de altitud, pero fue un respiro que necesitabamos a toda costa. Tras la bajada nos desviamos a la izquierda entrando en un camino pedregoso que hacia notar el sufrimiento de los tobillos. Pero tras pasar ese breve pero intenso trayecto, con salto a un riachuelo, que a mí se me hizo como cruzar el Nilo, tomamos un pequeño tramo de carretera que nos llevaba a La Morera, donde nuestros hinchas nos esperaban gritando y dandonos ánimos para afrontar el último y más duro tramo de la carrera. La subida de nuevo a la cumbre de los 600 y pico metros de altura.


La subida hasta la horquilla donde se encontraba el puesto de avituallamiento fue muy pero que muy dura, el calor a esa hora era ya de unos 30 grados. A nosotros se unió el amigo Manuel, de Montijo, y David de Sevilla. Este último veterano en medias maratones y maratones completas.

La llegada al puesto de avituallamiento fue toda una alegría, ya habíamos completado más de dos tercios del recorrido. Allí nos esperaban nuestros hinchas, mi Lupilla y Kenny, Moni, Dani, Lolo y Vero. Tras una parada de unos 4 minutos totalmente necesarios, empaparnos de agua, beber, comer algunas pasas y recargar las pilas, nos dispusimos a completar el recorrido. A nosotros se unieron dos compañeros más, Mele y Alberto, de Sevilla. La comitiva de los cinco arrancó. Más bien que corredores, parecíamos La Comunidad del Anillo, llegando a Mordor, lo digo por la cuesta y el calor, que eran infernales.



El final de la subida, lo hicimos a pie. De repente escuchamos que se acercaba uno de los quads que cerraban el grupo. Yo pensé que venía a rematarnos, porque era lo único que nos faltaba, por lo menos a mí. La realidad es que nos traía algo más de agua, la cual agradecimos en la cima. Tras la breve pausa para volver a hidratarnos, comenzamos otra vez la bajada. Esta ya se hizo más amena, charlando con los compañeros de viaje, y viendo que ya no quedaba más que 3 kilómetros. David se adelantó a nosotros, Mele y Alberto se despegaron un poco más y quedamos Manuel, Prida y lo que quedaba de mí. Gracias a estos dos monstruos fui capaz de afrontar la última recta.

Allí nos esperaban los hinchas, a los que se unieron Javi y Toni con sus dos perritas, Cora y Bimba. Nos gritaban, y daban animos.

Ya divisamos la meta, allí estaba Paco y el resto de corredores aplaudiendo y dando animos. Sentí un escalofrío a pocos metros, agarré el brazo de Prida y este el de Manuel, y como tres campeones entramos en meta.



Nuestro reto había finalizado. Eramos los tres más novatos, iluminados como nos dicen algunos, que nos estrenamos en este apasionante mundo de las medias maratones, en quizás una de las pruebas más duras de la zona. Conseguimos acabarla y aquí estoy contándolo.

La sensación, no se puede describir. Solo decir que en el momento de llegar a meta te acuerdas de todo el equipo y le das las gracias desde tu interior por su apoyo. Alex, Laura, Moni, Dani, Ricardo, Ana y Anita, Javi, Toni, Lolo y Vero.

Quiero dar las gracias a Paco y a toda la organización, por hacer inolvidable esta experiencia, que espero que sea la primera de muchas. Gracias por todo, en especial por la sandía de después, yo creo que ha sido la mejor tajada que he saboreado nunca.




Muchas gracias a todos los compañeros y espero que estemos de nuevo juntos en otras muchas competiciones. Esperemos que Lolo se anime para la próxima, yo espero que si.

Muchas gracias en especial a Dani, que sin su hospitalidad, esto no hubiese salido como salió.





 Este será el día en el que desde el infierno pasamos a tocar el cielo.



7 comentarios:

  1. Muchas Felicidades, muy buena crónica de todo lo que vivisteis. Espero que sea la primera de muchas.

    Un saludo
    Loli

    SPORTGO

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  2. Felicidades máquinas!!!! para la próxima avisadme que me apunto... jeje! un abrazo

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  3. Bueno chicos, esto es solo el principio de la aventura que hemos comenzado cada uno a nuestra manera,ir despertanto de la euforia donde andais inmerso ( os lo mereceis), pero tenemos ya en el punto de mira nuestro nuevo siguiente objetivo " Cabezolandia". Acepto 1 hora 50min como animal de compañia. Hagan juego señores.

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  4. Uffa, pues ya te lo puedes ir currando. Te voy a regalar una vara larga y un bote de betún de judea, para que te pintes de negro y te cambies el nombre a Leroy como el de Fama. Así que ya sabes mister, ha recuperarte a tope, que pronto te tienes que incorporar y mientras tanto a darnos varazos para que mejoremos.

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  5. Los pelos como escarpias, Morci! Muchas gracias por hacernos partícipes de esta aventura. Espero poder acompañaros más activamente a muchas más. Mención especial para el gran anfitrión: ¡Cómo se portó el Dani! Bueno, ¿cuándo es la próxima?

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  6. Emocionante relato. Yo me estoy planteando debutar en la distancia en esta Media este año.
    ¿Que tal la experiencia tras un año después?
    ¿La recomiendas?
    ¿Las cuestas asustan tanto?
    Saludos.
    Miguel.

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